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14 de agosto de 2008

Reivindicación de la libertad


La secretaria de la seccional Tucumán del Sindicato Argentino de Docentes Privados, María Teresa Ramayo, dijo que "enriquecer todo lo que los educadores hacen desde una mirada docente y sindical, es muy importante".

Me entusiasma mucho la idea de esta revista El Punto y la Coma; hay mucho para rescatar en materia cultural en las provincias del norte. Al mismo tiempo me molesta sobremanera cuando se piensa que los sindicatos docentes estamos limitados nada más que a lo reivindicativo; por el contrario soy una convencida de que los sindicatos docentes además de defender intereses concretos, tenemos un deber muy importante con la educación y la cultura", dijo María Teresa Ramayo, secretaria general del Sindicato Argentino de Docentes Privados seccional Tucumán.
"Si partimos de la base que los grandes cambios de la humanidad se dieron a partir de procesos culturales, que abarcan mucho más que la educación formal obviamente, entonces el hecho de abarcar en una revista de edición del Sadop los temas culturales de la región e incluso rescatando valores, para enriquecer todo lo que los educadores hacen desde una mirada docente y sindical, es muy importante", apuntó.
Para la dirigente gremial rescatar y valorar la cultura, "tiene un profundo sentido dado que somos un sindicato que no se conforma solamente con mejorar los salarios, sino que además aspiramos a mejores condiciones de vida; queda claro que somos docentes muy involucrados con su realidad, comprometidos con su historia, con el lugar donde vivimos; esto es lo que aspiramos a transmitir desde esta revista".
Sobre la realidad cultural de Tucumán, la dirigente gremial dijo que está impregnado de historia; "es innegable el rol que esta provincia cumplió en la historia del país, en la reivindicación de la libertad y de la independencia, todo esto está muy metido en nuestra historia".
Una vez más remarcó que la historia cultural tucumana es muy rica. En ese marco recordó que por esas tierras pasaba el Camino del Rey, "por aquí se salía al Perú". Para la dirigente gremial son muy apreciables las tradiciones musicales y las artesanías; "aquí se hacían las ruedas de las carretas; Tucumán era una posta de recambio, todo lo que pasó por esta tierra dejó una huella y la música rescata mucho de estos hechos".
Al mismo tiempo destacó el papel de los museos; "en ellos está registrada la vida cultural, económica y política".
Al profundizar en su semblanza sobre la vida cultural de San Miguel de Tucumán, ponderó a esa ciudad con un importante centro del teatro independiente; "contamos con su teatro estable, una orquesta estable y la de la universidad nacional, a lo que debemos sumar la facultad de teatro".
En ese marco destacó también el importante rol que juega la Universidad Nacional de Tucumán. "Durante muchos años recibíamos a toda la juventud del norte; esta casa de altos estudios fundada por Juan B. Terán, desde siempre fue una institución preocupada por enriquecer la cultura de su pueblo", apuntó.
Sobre dicha institución destacó que a partir de su inserción en la comunidad se están ha ciendo cosas muy importantes; "la extensión universitaria ofrece talleres para adultos mayores entre otras iniciativas de gran apertura, que durante años se estuvo demandando y que en la actualidad se están atendiendo".

Música
Al aguzar su mirada sobre las actividades de la comunidad tucumana, la dirigente gremial, destaca la importancia de cada pueblo tenga sus propios grupos folclóricos. "La peña El Cardón guarda la historia de generaciones de esta provincia. Era un poco como la Jabonería de Vieites en épocas políticas y también el lugar de encuentro de los folcloristas, de los poetas con todo su halo de bohemia a cuesta", recordó.
De igual manera fue enumerando otros lugares no menos emblemáticos de la cultural vernácula, como El Alto de la Lechuza, lugar tradicional donde también convergían trasnochados y poetas. De esta enumeración se confirma que esta provincia tiene distintos ámbitos destacados, "donde los tucumanos sabemos que están guardadas aquellas cosas que hacen a nuestra escencia".

Educación
Al analizar el estado actual de la educación tucumana, Teresa Ramayo aseguró que no dista nada de lo es la educación en toda la Argentina. "El reemplazo de la Ley Federal por la Ley Nacional de Educación ofrece un nuevo marco teórico, es indudable que era necesario un nuevo punto de partida que refleje otro país", señaló. Tras reconocer que esas normas exponen los grandes marcos en lo que se desenvuelve la problemática, consideró que la educación aún no encontró un camino sólido por el que pueda transitar para beneficio de todos.
"Aún tenemos una alta deserción escolar, seguimos teniendo serios problemas de inclusión (pese a todos los planes y acciones como por ejemplo los comedores); la escuela argentina sigue siendo expulsiva, porque no existen los gabinetes necesarios para contener a los chicos con problemas, porque las experiencias planteadas para niños diferentes son forzadas; intentar incluir a chicos especiales en la escuela común, no se puede hacer sin formar antes a los docentes", puntualizó.
No obstante destacó los esfuerzos que a diario se hacen en la construcción de escuelas, "pero parecen insuficientes porque la brecha existente entre la educación de calidad y las necesidades que tenemos hoy, es tan grande". Sobre los orígenes de esa brecha dijo que se advierten claramente cuando se ve la baja calidad de la capacitación y formación de los docentes. "El nivel de los docentes ha bajado bastante porque la capacitación es soportada por la espaldas de los propios educadores; deben capacitarse por propio esfuerzo, costeándose los gastos; en este aspecto el estado no está dando las respuestas urgentes y del caso", destacó.
Tras coincidir que en los discursos oficiales se alude a la educación como una política de estado, sobre el particular Teresa Ramayo consideró que lo que los gobernantes entienden en ese sentido, es lisa y llanamente la construcción de edificios. "Ahí sí se están volcando esfuerzos pero en realidad el sistema adolece de cuestiones estructurales; sino hay docentes bien formados no se puede hablar de una educación de calidad", remarcó una vez más.
Al mismo tiempo destacó que cuando una sociedad vive una crisis, esto se refleja en la escuela; "por eso hoy tenemos serios problemas de violencia en las escuelas, entre padres que agraden docentes, niños igualmente agresivos; esto es lo que no permite el mejor clima de enseñanza".
De igual manera destacó que ejemplos como el de cientos de jóvenes que no pueden aprobar su ingreso a la universidad e incluso a un puesto de trabajo, "también habla de que esta no es la mejor educación".
Al respecto planteó la necesidad de generar alianzas entre la educación y el mundo del trabajo; "esto no debería estar reservado sólo para la escuelas técnicas, sino que un joven que sale la enseñanza media debería tener la posibilidad de trabajar; esto en la actualidad es muy complejo".
Agregó: "Esta claro que hay fallas muy serias en el sistema educativo, que no permite que la gente se inserte en un trabajo y al mismo tiempo le cuesta horrores ingresar en la universidad. Es necesario replantearse si en verdad estamos entregando la educación que los chicos están requiriendo y que los tiempos están demandando".
De igual manera consideró que los salarios del sector son una variable que están marcando que nivel ocupa en la sociedad un docente. En ese sentido destacó que no existe de parte de los gobiernos una preocupación escencial por la estructura docente, "sino que la mirada está puesta en los niños (que obviamente debe ser así), pero también es necesario considerar que sin agentes educativos, no hay educación". Sobre el particular reclamó que no haya miradas parciales desde el estado.

Dialogo con el gobierno
Mientras que en otras provincias como en Santiago del Estero el dialogo entre las organizaciones gremiales y el estado se lleva adelante a través de órganos creados a esos efectos (Mesa de Dialogo y Trabajo), "en Tucumán el estado lleva adelante una política discriminadora; sólo hay diálogos parciales con los gremios, no genera consensos, no hay pluralismo y además tiene un desprecio muy marcado por la educación privada; incluso el propio gobernador asegura que le gustaría construir muchas escuelas públicas para que no haya educación privada".
Agregó: "Esta claro que ideológicamente tiene una posición cerrada, pese a que en esta provincia existen 350 colegios privados; es dato habla también del abandono en el estuvo la escuela pública".
En ese sentido aseguró que durante años fue la educación privada fue la que sostuvo la escuelas medias, los jardines de infantes y las guarderías, que el estado no tenía.
Una vez más destacó que el dialogo con las autoridades de gobiernos no es sencillo; "las relaciones siempre son en términos de conflicto, lamentablemente no se escuchan mucha razones".

25 de junio de 2008

Una cultura sin memoria

Maria Mercedes Tenti abordó algunos de los principales inconvenientes que deben sortear los historiadores santiagueños a la hora de investigar sobre el pasado provincial, en una entrevista sin concesiones.



"Creo que en Santiago del Estero hay una cultura que no preserva la memoria; es como si en esta provincia no se quisiera conservar el pasado, es como si se quisiera borrar la memoria", dijo la magíster en historia María Mercedes Tenti. Habló sobre las consecuencias del maltrato al que fue sometido el archivo de la provincia, cuestionó el atraso de la historiografía local y aseguró que es absolutamente posible escribir la historia del Siglo XX de Santiago del Estero, y que falta bastante por hacer en ese sentido.

Sus definiciones sobre el archivo seguramente abrirán polémica y quizás algunas discusiones que podrían servir para poner algo de luz en ese intricado depósito de papeles y documentos sometidos a la humedad, las ratas y los robos. "El estado actual del archivo respondería tanto al desinterés, el desconocimiento y la desaprensión por su valor", afirmó.

Dijo que los avatares azarosos del archivo, abrirían la puerta para pensar que se quiere inventar una memoria y hasta una tradición; "el conocimiento del pasado sirve para comprender el presente y proyectar un futuro mejor; lamentablemente vivimos en una invención del pasado permanentemente, que nos deja fuera de la realidad muchas veces".

"Sí se trabajo en la historia del Siglo XX de Santiago del Estero. Yo misma publiqué los 100 años de historia (en El Liberal) que llegan hasta 1998. También toca el Siglo XX Alen Lascano, y se suman otros trabajos parciales y particulares como los de Norma Salas y Alberto Tasso, quien abordó algunos aspectos desde la sociología. Indudablemente falta bastante por escribir sobre este período", destacó la profesora Tenti. Además dijo que hay trabajos de Daniel Guzmán, Beatriz Ocampo, Ana Teresa Martínez y Alejandro Auat, "aunque muchos de ellos no son historiadores el abordaje interdisciplinario enriquece la perspectiva del análisis de la historia".

Sobre la base de corrientes historiográficas que sostienen que se puede hacer la historia del presente, aseguró que es factible analizar los hechos de la actualidad, "de manera tal que las últimas décadas del siglo XX son perfectamente abordables". La historiadora es autora de un libro sobre la reforma del estado santiagueño que toca la década del 90.

Destacó que esta historia del presente permite utilizar otro tipo de fuentes, más allá de que las tradicionales se usaban desde una perspectiva positivista como los escritos y documentos oficiales. "Ahora se apela a otro tipo de documentos que tiene que ver con lo icónico, lo audiovisual e Internet, y la transmisión oral de las vivencias de los protagonistas", apuntó.

Remarcó que el historiador busca una aproximación con la mayor honestidad posible a la verdad. Aclaró que no hablaba de "la verdad" en términos absolutos, por considerar que el historiador está atravesado por su propia subjetividad; "en definitiva construimos el objeto de estudio, de manera tal que no podemos tomar como que ofrecemos la verdad absoluta".

El hecho de que algunos protagonistas de los sucesos más destacados del siglo pasado estén aún vivos, "no debería dificultar el trabajo de los historiadores, pero hemos vivido en una sociedad con un fuerte sesgo autoritario aún en gobiernos democráticos y esa es una influencia que se siente en la sociedad, que está atravesada por esa herencia".

En ese sentido dijo que habría aspectos sobre los cuales la gente no se atreve a hablar; "cuando se plantean algunas entrevistas hay gente que sistemáticamente se niega a conversar porque son cuestiones muy próximas y no quieren dar su opinión".

Para María Mercedes Tenti, durante el Siglo XX se precipitaron muchos hechos y al mismo tiempo hubo presencias reiterativas en lo político y social; "se observara una línea directriz donde se pueden apreciar muchas continuidades y algunas rupturas; aunque las continuidades parecen ser más fuertes que las rupturas".

Ante ello consideró necesario romper esa matriz cultural que aún estaría vigente. Destacó ciertas formas de hacer política, la relación de la economía con la política fuertemente ligada al Estado y las manifestaciones culturales ligadas al Estado. En ese marco observó cierto papel de las universidades que no habrían tomado protagonismo -como tales- en el acervo cultural.

Más allá de coincidir o no con el concepto de posmodernidad, remarcó que en Santiago subsisten pervivencias premodernas y modernas al mismo tiempo.

Tras haber trabajado sobre las últimas décadas del Siglo XX, María Mercedes Tenti ahora dedica su labor a las primeras. De ese estudio destacó el surgimiento del catolicismo como actor político en la provincia, ocupando las calles, los intelectuales y de artistas y lugares destacados en la política y la cultura.

En su opinión hay una deuda pendiente en materia de investigación histórica en Santiago del Estero, que es el surgimiento del peronismo. "Hay estudios realizados por políticos peronistas, además de los Normas Salas. Pero falta profundizar más", aseguró.

Destacó que una etapa que carecería absolutamente de estudios en Santiago es la de la dictadura de los años 70 y los gobiernos de facto. "Con el auge de los derechos humanos salió más a la luz el tema de las desapariciones, pero falta profundizar", dijo. Una fuente válida en ese caso sería el testimonio de quienes vivieron esos momentos.

Entre los personajes del Siglo XX consideró que no se puede soslayar la labor de Antenor Álvarez y Carlos Juárez en lo político; en lo cultural Bernardo Canal Feijoo, Orestes Di Lullo, los hermanos Eduardo y Duncan Wagner; en lo religioso a monseñor Audino Rodríguez y Olmos (en 1930 fue quien puso al laicado militante en las calles con la Acción Católica) y monseñor Gerardo Sueldo. "Lamentablemente a partir de 1950 Santiago adolece de una falta de figuras destacadas con proyección nacional; en ese período nos quedamos dentro de la pequeña aldea.

Es indudable que la provincia está rezagada en ese sentido. Ahora hay aires de cambio, sólo resta saber hasta que punto esos cambios son estructurales", puntualizó.

Sobre el concepto de caudillo que algunos políticos ostentan en la provincia, la historiadora dijo que para usar una categoría correcta que se ajuste al sentido que tienen las prácticas clientelares contemporáneas, se debería hablar de una relación de patronazgo, más que de caudillos al estilo de los hombres fuertes del Siglo XIX. "Hay una relación enntre patrón y cliente, propia de un régimen clientelar; no obstante algunos dirigentes usan atributos de ese caudillismo para ofrendarse méritos políticos", puntualizó.

Tras asegurar que la historiografía santiagueña está bastante rezagada con relación a otras provincias y al ámbito nacional, consideró que una de las grandes fallas en ese sentido la aportan las universidades. "En la Universidad Nacional hay una carrera de historia pero es a distancia, no hay egresados permanentemente de esta ciencia, los equipos exclusivos de investigación son pocos, además el aliento oficial es muy restringido", apuntó.

Para ejemplificar mejor esa situación recordó que al momento de realizar una reseña bibliográfica de libros historiográficos para el comité argentino de ciencias históricas, "y cuando me senté a escribir los comentarios de los libros publicados a partir de 2000, encontré que estos se podían contar con los dedos de una mano". Reconoció que hay trabajos publicados en revistas o separatas, pero no en libros. De igual manera dijo que no existe un aliento para la publicación de libros de los historiadores locales.

En ese sentido sostuvo que se debería apoyar no sólo la investigación en materia histórica, sino también la edición de libros.

"Lamentablemente no se conformó en Santiago un colectivo (instituciones, centros de investigación), aunque la gran falla radica en la inexistencia de una carrera de historia en la universidad", señaló.

Por otra parte ponderó el hecho de que la mayoría de los profesionales que se dedican a la investigación, salieron del profesorado provincial de esa carrera (que después tienen que completar la licenciatura fuera de Santiago), "aunque también este instituto es insuficiente; antes se recibían de profesores superiores y ahora sólo de profesores de enseñanza básica 3 y polimodal; obviamente es otra la preparación".

"El trabajo del historiador es solitario y desgastante; además insume muchos años, dado que los archivos no están inventariados ni catalogados; no hay archivos, la ciudad más antigua del país no cuenta con un archivo histórico", destacó.

Para graficar esa visión pidió que en la próxima feria del libro que se realice, habría que estar atentos a qué cantidad de libros de producción santiagueña, editados en los últimos cinco años, se pueden encontrar. En lo personal recordó que recientemente concluyó un nuevo libro sobre la historia de la iglesia santiagueña, que hasta el presente no pudo ser editado; "probablemente lo edite la Universidad Católica, pero estas institución no tiene los canales de distribución necesarios y entonces los libros santiagueños mueren dentro de la provincia".

En rápido recuento histórico destacó que el archivo de la provincia fue creado a principios del Siglo XX, "por lo tanto las leyes que rigen su funcionamiento son de 1910 y 1911 y no fueron modificadas en casi cien años de existencia".

En ese marco dijo que fue muy importante fue la tarea que realizó Andrés Figueroa cuando lo organizó. Hasta 1976 se enviaba regularmente la documentación al archivo, pero desde entonces no sólo se dejó de enviar, sino que además sufrió el incendio y su destrucción tras el estallido social de 1993. No obstante reconoció que mucho antes de estos sucesos, la acción de los roedores, la humedad y manos desaprensivas dieron cuenta de no poca documentación.

Desde que fue trasladado a su última ubicación (durante la gobernación de Carlos Juárez) en el edificio del batallón de ingenieros de combate, una vez más la tarea de ordenamiento fue suspendida. "Hace un año que no hay acceso al archivo oficial, porque se estaría por trasladar al Museo Histórico, aunque debería antes dictarse una ley, dado que esto no se puede hacer al capricho de un funcionario", señaló.

Para la profesora Tenti, el estado de este material exigiría que dicte una ley acorde a los tiempos, reglamentando su acceso, la conservación, preservación e incluso quién debe estar a su cargo; "de ninguna manera puede quedar al arbitrio de un funcionario", sentenció.

En la actualidad este archivo contiene al mismo tiempo documentación notarial, judicial y de gobierno, lo que obviamente no debería suceder.

Fue tajante al asegurar que el manejo accidentado del archivo, dejó libre el camino para distintos hurtos de documentación. "El último inventario se comenzó a hacer en 1994, pero al no estar terminado se desconoce todo lo que guarda", dijo.

Más allá de estos hechos puntuales la historiadora avanzó quizás sobre un aspecto sociológico del problema, al señalar que incluso los propios medios de comunicación, borran todo y no guardan nada de su trabajo (salvo honrosas excepciones).