28 de mayo de 2008

La medicina islámica


Por Ricardo Aznárez (*)

La medicina Islámica y de los arabistas constituye un periodo de la historia de la medicina, de las ciencias y del saber universal de vital importancia porque gracias a la interacción de los pueblos que intervinieron, permitió salvar todo el conocimiento clásico grecolatino que de otro modo se hubiera perdido para la humanidad. A la luz del mundo actual, el hecho cobra una importancia aleccionadora para el mundo y para la paz ya que a quienes debemos este legado es a los árabes, persas, judíos y cristianos.

Durante los primeros cinco siglos de la era cristiana, las invasiones bárbaras de occidente, las continuas epidemias y catástrofes junto al celoso antihelenismo de la iglesia, condujeron a la pérdida material de la mayor parte de los textos griegos y romanos que constituían los cimientos de la civilización occidental.

En el siglo V Nestorio, Patriarca de la Iglesia de Constantinopla fue depuesto y él y sus seguidores declarados herejes. Debieron huir, en especial a Siria desde donde también fueron perseguidos, afincándose muchos en Persia.

Estos monjes, se llevaron manuscritos de la cultura grecolatina, las obras de los filósofos clásicos y de la medicina, y en sus monasterios de Siria comenzaron a traducir al siríaco y a transcribirlos, fundando también los primeros hospitales, con especial mención a Gondashipur. La interacción entre árabes y nestorianos fue muy intensa y se da fundamentalmente en dos sentidos, la influencia religiosa y la práctica de la medicina.

En cuanto a la influencia religiosa es muy importante rescatar que los nestorianos fueron quizás el primer contacto del profeta Mahoma con una religión monoteísta, en un viaje que el joven Mahoma realiza a Siria siendo adolescente.

Desde la práctica médica, los nestorianos van con el tiempo alcanzando cada vez más prestigio en sus hospitales y monasterios, ya iniciada la conquista del Islam, se cuenta que Al Manssur, primer califa de Bagdad cae enfermo y los médicos que lo asistían no lograban su curación, por lo que le ofrecieron traer a un médico nestoriano, director del hospital de Gondashipur. Este médico cura al califa, quien se interesa en los métodos y la ciencia que permitió su curación. Este médico lo pone al tanto de las obras de Hipócrates y Galeno y también de las obras de Aristóteles, Platón y otros sabios cuya ciencia habían rescatado los nestorianos en su huida. Al Manssur, ordena entonces iniciar una labor de traducción del siríaco y del griego al árabe y así comienza en Bagdad la adquisición del conocimiento clásico para la cultura árabe. En la misma época y con los mismos fines, parten viajes a Constantinopla con el objeto de comprar manuscritos griegos para acrecentar su conocimiento.

Paralelamente, los judíos dispersos por el mundo conocido desde la Diáspora, luego de que los romanos aplastaran la rebelión judía del año 60 d.C., pudieron durante los largos períodos de tolerancia religiosa y apertura intelectual del Islam, hacer el aporte de su medicina tradicional y contribuir junto a cristianos nestorianos, persas y árabes al enriquecimiento de la medicina y el saber durante el imperio Islámico, el que luego de su expansión florece sucesivamente en Bagdad, Egipto y finalmente en la España mora, transmitiendo mediante innumerables autores, una obra rica y amplia que será la base del conocimiento de las Universidades europeas que como Salerno, nacen en los últimos siglos de la Edad media 5.

El objetivo del presente trabajo, es generar la reflexión de cristianos, árabes, judíos y de todas las personas, para la toma de conciencia de lo que la tolerancia es capaz de generar en la interacción intelectual de los seres humanos, y de lo que la humanidad pierde cada vez que se practica el fanatismo y la discriminación en todos los sentidos.


(*) Introducción de un trabajo realizado para su doctorado, en la Universidad Nacional de Tucumán.