28 de mayo de 2008

Hacia una cultura moderna


El subsecretario de Cultura de la provincia dijo que las posibilidades actuales están marcando a los santiagueños de una manera muy fuerte.

Los santiagueños percibimos una sensación de posibilidad; tenemos una sensación de proyectos que fluyen. Estos son momentos en los que las personas sienten que pueden; hoy los santiagueños sentimos que podemos; esto nos está marcando de manera muy fuerte", dijo Rodolfo Legname, subsecretario de Cultura de la provincia, cuando esta revista le pidió que definiera el momento cultural que vive la provincia.

Haciendo una abstracción histórica rescató dos momentos en el tiempo en los que la provincia transitó por etapas similares. Uno con Absalón Rojas y otro con Antenor Álvarez; "fueron instancias en las que las comunidad tuvo una actitud de cambio". Rememorando a Lorenzo Fazio recordó aquella expresión usada para definir el gobierno de Absalón Rojas, que hablaba de un Santiago "Neuer Staat" (un Santiago nuevo). De igual manera consideró que el advenimiento de la democracia en 1983 abrió esa sensación de posibilidad, que de también se dio con Néstor Kirchner.

"Los proyectos están a flor de piel y todos están convencidos que pueden lograr esos sueños. Esta sensación de posibilidad, de sentir que se pueden encarar proyectos y de saber que hay vías para financiarlo hace mucho que no se percibía en la provincia; esta es una ventaja que no podemos perder", destacó en dialogo con "El punto y la coma".

Sobre las políticas de estado que se esperan llevar a cabo desde Cultura, rescató varios núcleos entre los que se destaca la cultura como elemento de desarrollo, como calidad de vida, como condición de ciudadanía y como derecho a la cultural y al trabajo cultural.

Al respecto aclaró que todos esos elementos se sostienen en la materialidad de las prácticas; "la cultura no es la pura emoción ni comunicación, porque debemos entender que se sostiene en elementos materiales; quien hace música necesita de un instrumento que será provisto por el trabajo de los artesanos, labor esta que además en el algún momento debería entrar en el circuito comercial".

Sobre la cultura como elemento de desarrollo, dijo que la producción cultural debería ser pensada como una alternativa que genere valor económico. "Debemos pensarla como un valor agregado de las ciudades. Esto se planteó en el Foro de las Culturas de 2004 en Barcelona: una ciudad con Cultura tiene una plusvalía sobre una ciudad que no la tiene", aseguró. Y advirtió que el crecimiento del turismo en Santiago respondería a una base de producción y oferta cultural extensa.

Para el funcionario la participación del Estado en esa instancia, tiene que ver con su papel de "posibilitador". Remarcó que el Estado debe ser una caja de resonancia para todas las propuestas; "a veces los particulares solos no pueden generar esas actividades pero acompañados por el Estado (que es como entendemos que debe funcionar una sociedad moderna), pueden hasta incluso abrir nuevos mercados".

Legname dijo que si se concibe a la cultura como un factor económico, como un capital social cuyos productos tienen un valor en el mercado, deberían por lo tanto generar bienestar a sus productores. "En un Estado correcto se debería lograr que los trabajadores de la cultura no vivan de un empleo público o como empleados de comercio, sino de su propia producción", sostuvo, aclarando que se trata de un objetivo a largo plazo.

Sobre esa idea reconoció que aún debe instalarse entre los propios trabajadores de la cultura, en los políticos y en la sociedad.

"Estamos acostumbrados a pensar un concepto de gratuidad de la cultura. En esta sociedad la cultura es lo que nos sobra, es lo que está para rellenar cosas, incluso para completar un barniz de educación y para emocionarse", apuntó.

Con marcado sentido crítico incluso reconoció que en la Argentina la cultura es una actividad patricia, en la cual gente con mucho dinero pueden destinar un poco de su tiempo a estos temas.

Reconoció según esa concepción errónea, que una telera atamisqueñá, un carpintero, un artesano cualquiera, un poeta o un disertante, "puedan cobrar por su actividad suena espantoso". Por el contrario destacó que esa dedicación de tiempo y esfuerzo es capital.

Aseguró que desde el Estado se están iniciando acciones orientadas para ese cambio de mentalidad. "Empezamos a gestionar acciones compartidas con otras organizaciones; el próximo año podremos ver algunos cambios fuertes", remarcó.

Para que Santiago del Estero se constituya en un centro de atractivo cultural, dijo que se deberían definir políticas orientadas a ese fin. Al respecto informó que algunos pasos ya se están dando. "Estamos avanzando en esa dirección para que la provincia se constituya en un espacio permanente de festivales, para que todas aquellas personas que arriben a Santiago puedan participar de uno de los 20 festivales que se celebran cada año", dijo.

Sin embargo reconoció que los festivales no tienen una coordinación y organización; "aquí debe intervenir el Estado haciendo de mediador para que distintos actores sociales acuerden y no se superpongan tres festivales el mismo fin de semana".


Mirada
En la actualidad la provincia trabaja con esfuerzo en la tarea de "lograr que se mire a Santiago del Estero", dado que estuvo metida en sí misma durante muchos años. El objetivo sería entonces acreditarla como un espacio de producción cultural, para lo cual se realizaron promociones en Cosquín, la Chaya, Jesús María, la Feria del Libro de Buenos Aires; "queremos mostrar al país que Santiago tiene una producción cultural". E n ese mismo orden se está invitando a personalidades de la cultura nacional, para que tome contacto con los productores locales; "de esta manera se instala la idea de que los santiagueños estamos haciendo buenas cosas".

Para ese fin existen productos que están muy bien instalados como la música, mientras que otros no, como las artesanías, las artes plásticas, la poesía, incluso la danza está instalada en cierto puntos y en otros no. "Estos son espacios que debemos conquistar".

Además recordó que existen otras formas emergentes de cultura sobre las que habría que trabajar con mayor énfasis, como el rock por ejemplo.

Sobre el circuito de festivales, reconoció que existen dificultades de base como los caminos para participar. Ante esa alternativa Legname fue tajante y destacó que la actividad cultural no está en absoluta disociada de la realidad. "Esta alternativa obviamente debe entramarse con los sistemas de caminos, de energía, de agua y otras tantas cosas que permiten facilitar cosas", apuntó.

Al respecto recordó que el Plan Estratégico presentado por el Gobierno tiene que ver con esa realidad. "Estos corredores que tienen que ver con pensar el Mercado Común del Sur o la región Atacalar, que en principio sólo fueron enunciados para la producción agroaria, indudablemente son espacios que también pueden articular los ejes de la cultura", remarcó.

En la actualidad se conversa con los secretarios de Cultura del norte para armar acciones conjuntas de la región, para fortalecer incluso a estas provincias. Además se trabaja sobre una propuesta de capacitación para generar una "marca santiagueña de diseño". Y entre las últimas acciones se alquiló un local para instalar la proveeduría cultural, como espacio propicio para reuniones de grupos culturales. "El 2007 será un tiempo de concreciones sobre muchos proyectos amasados durante el presente año", aseguró.

Para Legname el logro más significativo al concluir en par de años más la actual gestión de Gobierno, sería haber sembrado una conciencia más activa de participación. "Lo ideal sería que una gestión concluya, pero que queden actores sociales haciendo cosas por si mismos, sin necesidad del tutelaje o acompañamiento del Estado; este significaría una sociedad madura, autogestiva y democrática. Todo lo que estamos haciendo apunta a este objetivo.

Durante 2006 llevamos a cabo una serie talleres, clínicas y espacios de discusión, que apuntan a cambiar una mentalidad. Esto es un cambio de cultura en realidad, estamos avanzando hacia una cultura moderna".