25 de junio de 2008

La sandía y la cultura

A mediados de noviembre, la sandía era un bien inapreciable en el mercado de abasto de Santiago. Inapreciable, simplemente porque no tenía precio. Hay que ser audaz para sembrarla cuando aún faltan unas cuantas heladas, el sol no alcanza a calentar debidamente la tierra y se tomarán su tiempo para llegar las lluvias. A la primera que llega al mercado, le dicen primicia y es la más cara. Después vendrán las demás, pero ya entonces será verano.

Para sacar adelante esta revista hubo que sortear varios obstáculos, el primero es el prejuicio que indica que si tiene el título "Cultura", no agrada a los lectores. Si además se le agrega "Educación" entonces el círculo se reduce aún más y queda circunscrito solamente a los maestros. Había que enfrentar el desafío. Primero, porque es conocido que algunos prejuicios valen para determinados tiempos y no para otros. También porque sabemos que había material para emprender esta publicación, pues en Santiago hay talentos como para encarar una revista de este tipo. Finalmente porque estamos convencidos de que la educación y la cultura exceden los claustros docentes e interesan a vastos sectores de la sociedad de la provincia.

En este número ofrecemos la oportunidad de revisar nuevamente lo que se escribe y lo que se piensa en Santiago, el mundo visto ahora desde aquí, la aldea como un lugar de trascendencia universal. Que esta revista sea la primera de su tipo en la provincia nos enorgullece y a la vez nos llena de responsabilidad, pues al cargar con la mochila de ser primicia tendremos muchos ojos puestos en nosotros. Se sabe, muchas veces las primeras sandías no son las más sabrosas en sí mismas sino por la novedad.

Coda: las cartas que van llegando a nuestro correo electrónico, dan una idea del interés que el periódico despierta en los lectores y nos alientan a continuar. Agradecemos las críticas más que los elogios, ya que señalan una lectura atenta. Muchas gracias también por las colaboraciones, que iremos publicando a medida que el espacio lo permita.


Otro sí

Que cuando la revista estaba en proceso de selección de artículos, caímos en la cuenta de que una de sus premisas es evitar el "copypasteo" tan frecuente en otras publicaciones. Que ese hecho nos hace más vulnerable a las críticas, ya que el sabor local a veces no es bienvenido por quienes se jactan de ser conocedores. Que trataremos de ir mejorando a medida que podamos. Que hemos dejado el alma en los dos primeros números que se van editando.