15 de julio de 2008

Los comienzos de la fotografía en Santiago


Nano Gigli atesora el archivo fotográfico y fílmico de su padre más el que fue creando a lo largo de su vida. En una larga conversación con esta revista contó a cerca de los inicios de una técnica por entonces revolucionaria en la provincia.

La creación de la fotografía se remonta a 1850. Sacar una fotografía en esa época era todo un arte, porque era muy complicado. Las cámaras había que montarlas en un trípode y el sujeto tenía que estar inmóvil varios minutos a pleno sol. Por eso en Santiago, muchas fotografías no había, porque con el calor, nadie se exponía a estar media hora en el sol. Con el tiempo fue avanzando la fotografía, se hicieron películas más sensibles, que requerían menos tiempo de exposición.
En Santiago hay muy pocos registros fotográficos hasta 1900. Luego sí, Santiago contaba con fotógrafos profesionales, como el señor Andreoli, que realizaba los clásicos retratos. Era una profesión muy lucrativa, porque un retrato era bastante costoso, pero nadie se daba el gusto de no tener uno. Luego mi papá, Vicente Gigli, que había fundado la casa en 1910, se interesó por la fotografía. Adquirió primero una cámara que utilizaba un film pack, que era anterior al rollo, como el sistema de la Polaroid, varios negativos que se iban sacando unos tras otros mediante unas lengüetas. Expuso las fotos en la vidriera, luego las vendió y logró que de la firma Kodak, que era sinónimo de fotografía, como lo es ahora, la representación exclusiva de sus productos.
Entonces en su casa, aparte de sacar retratos hacía el servicio de revelado y venta de cámaras fotográficas.
Mi padre, en su afán de brindar un servicio a la comunidad, que lo siguió toda la vida, más que un comerciante, amaba su profesión, así que tomaba fotografías de todos los acontecimientos que sucedían en Santiago y luego los exhibía en la vidriera, sin tener en cuenta el lucro. Luego se interesó por el cine, y así registró con su cámara cinematográfica -las primeras eran a manivela, muy pesadas y difíciles de manejar- todo lo que se producía en Santiago del Estero, acontecimientos sociales, deportivos, públicos, desfiles, inauguraciones. Comprendió desde un principio el valor que tiene la fotografía y más aún el cine, como documento gráfico, porque con el cine se puede ver el movimiento, cosa que la fotografía no logra al ser estática, es un segundo nada más lo que registra.
Tengo un archivo de muchas imágenes, lamentablemente con el tiempo muchas se han ido perdiendo, porque el material del cine especialmente, tiene una vida útil de unos cincuenta años. El celuloide se va degradando, hay que hacer copias. Ahora está la ventaja del video, se pueden transcribir todas las imágenes fílmicas en video, porque antes era muy oneroso hacer una copia de una película. Los negativos también sufren mucho deterioro con el tiempo y así se han perdido muchos registros. Santiago tenía al menos una ventaja, porque el clima era más seco, pero se ha visto, incluso en Hollywood, que mucho material se ha perdido a causa de la humedad.
Yo desde joven me crié en ese ambiente, mis juguetes eran los rollos fotográficos, de joven saqué fotografías de todo. Intensifiqué la actividad cuando Santiago contó con un canal de televisión, allá por el año 65. Ahí volqué toda mi inquietud, filmando para el noticiero, cortos publicitarios y programas. Siempre en base a esa característica del cine, como documento gráfico. Tengo muchas satisfacciones, de que mucha gente, a pesar de que pasaron muchos años, recuerda esas realizaciones. Después he tratado de conservar todo el material para ponerlo a disposición de las nuevas generaciones y tratar de inculcar a la gente, a los mismos fotógrafos, a los aficionados, que la fotografía es un arte, que no se limiten a la parte técnica. Está habiendo un cambio rotundo con el sistema digital, yo digo que siempre es la parte artística la que debe predominar, hay que prepararse, hay que estudiar, observar. Porque no es sólo encuadrar y apretar el disparador, hay que capacitarse. Eso es lo que veo en Santiago, no basta con el entusiasmo. Hay gente que dice “a mí me encanta la fotografía” y comprando una cámara de diez megapíxeles ya se considera un fotógrafo. Como el artista, que le gusta el teatro ya se considera un actor sin haberse preparado del todo. Todo está en la capacitación.

Hubo un período en que la gente fue desechando lo viejo. A partir del año 50 y pico, empezó la modernidad, todos desecharon los muebles, porque los consideraban no antiguos sino viejos. Así tiraron las sillas, las arañas y los cambiaron por los tubos fluorescentes y se perdió lo antiguo. Ahora se está rescatando y revalorizando los muebles antiguos como objetos artísticos. Mucha gente se ha desprendido de esas cosas que para algunos no tienen valor. El diario “El Liberal”, hace un par de años tuvo la intención de acopiar todo el material fotográfico existente en Santiago. Invitó a la gente a que le done o le presente sus fotografías y fue muy arduo el trabajo porque todos habían tirado lo que tenían. Incluso casas de fotografía habían tirado sus archivos. “El Liberal”, en esa época no contaba con sus propios fotógrafos, sino que los fotógrafos independientes aportaban sus trabajos, así que mucho del archivo del Liberal no hay, digamos de antes del año 60. Tenía un convenio con Mattar, por canje de publicidad, estudios “Mattar” sacaba tres fotografías por día y se las entregaba al diario. El Liberal no tenía sus propios fotógrafos. Desde el año 60 en adelante ya tuvo archivo registrado.
A nosotros nos tocó eso. Estaban construyendo una galería, al lado de casa, un buen día voltearon una pared medianera y los escombros se fueron encima del archivo que teníamos de fotografía, y una buena parte se perdió. Es algo imprevisible y que sucede. Por eso no tengo todo el archivo porque ocurrieron esas cosas.
En cuanto al material fílmico, es decir todo lo que filmó mi padre en la primera mitad del siglo XX, películas de celuloide, está resguardado en la editorial “El Liberal”, en unas cámaras especiales a prueba de fuego y de humedad, de esa forma se van a preservar por mucho tiempo, aparte han sido pasadas a video. Los negativos ya los he digitalizado y los tengo resguardados en copias de discos compactos.
Mucha gente, incluso mi familia me ha dicho para qué guardas esas cosas viejas, pero ahora se dan cuenta de que era importante. Porque la gente se interesa por las cosas antiguas. En el negocio que todavía conservamos hay un reloj a péndulo, grande pared, casi un símbolo de casa Gigli. Fue adquirido por mi padre en 1913, lo trajo de Alemania y ha estado desde ese entonces en casa.
Los primeros cincuenta años, como en prácticamente todas las casas se contaba con un reloj de pared, más chico, más grande, con sonería, sin sonería, no llamaba la atención, nadie lo miraba. Pero ahora, en la actualidad, entra un niño, de 8 o 9 años, le llama la atención y pregunta porque es algo que se ha ido perdiendo. Ahora un reloj es digital, en vez de madera tallada es de plástico y a pila. Se está descubriendo el pasado. Hubo un abuso cuando vino la era del modernismo, en 1950, 60, vinieron los muebles funcionales, pero cada vez los hacían más simples y llegaron a ser simplemente una chapa, sin ninguna moldura, sin nada, sin ningún trabajo. Se abusó de la modernidad, se reemplazó una buena madera por la fórmica, que es un plástico. Ahora se está queriendo volver, pero se esté perdiendo mucho de la artesanía que tenían las cosas. En Santiago y en todas partes un profesional era un buen profesional, en el sentido de que un herrero no era soldador y un doblador sino un artesano que realizaba obras de arte. Ahora uno ve un simple balcón y le llama la atención.

Al principio las fotografías digitales no se asemejaban en lo más mínimo a la tradicional o analógica, como se llama ahora. En la actualidad alcanzó la calidad de las tradicionales y en algunos casos la ha superado, con una serie de ventajas que no tenían antes. La ventaja principal es que uno sabe inmediatamente cómo ha salido la fotografía. Al tomarla y volverla a ver en la pantallita, uno ve si es buena o mala o tiene que repetir. Antes había que esperar un día o dos para ver eso.
Una cosa es el ojo humano y otra la fotografía. El ojo reacciona a todas las luces. Pero en la fotografía, si hay poca luz, todo sale negro. Ahora tiene otra ventaja, que es el trabajo que se le puede hacer en la computadora a posteriori. Pero no es cuestión de tomar la fotografía así nomás, requiere un poquito de cuidado. Hay que tomar la fotografía bien encuadrada, que no haya cabezas cortadas o alguna cosa atrás, todos detalles inciden en una buena toma. Hay que tener cuidado en el encuadre y en la composición.
En la fotografía no hubo muchos adelantos, a través de los años. Me parecía, antes de la aparición de la fotografía digital, que debería haber existido un sistema mucho más moderno, que el clásico de revelar con líquidos y lo que eso significaba: revelar, fijar, secar, luego hacer las impresiones, con otro lavado, revelado y secado. Me parecía un sistema muy anticuado. Pensaba que podía venir un sistema en seco o electrónico. Desde un comienzo la fotografía fue en blanco y negro. El que inventó la fotografía, cuando logró la primera se debe haber preguntado por qué no me salió en colores. Fue una búsqueda, hasta que se lo logró, casi cien años después. Los adelantos eran muy lentos, como en toda la técnica. Pasaban veinte años para que hubiera un pequeño adelanto. Ahora, gracias a la computadora, se aceleran los tiempos. Anteriormente, para diseñar un solo lente de una cámara fotográfica, que obtuviera un ángulo de dos grados más que el común, un grupo de veinte o treinta físicos ayudado por calculadoras manuales, demoraba de un año a un año y medio para hacer todos los cálculos que requería. Ahora, con la computadora, en un par de segundos -no digo minutos- se obtiene el mismo resultado.
Yo tengo algo que para mí es un tesoro, una cosa que tiene valor únicamente para mí. En ese sentido yo me siento privilegiado y creo que pocas personas en el mundo pueden ostentarla. Es una imagen fílmica, o sea de cine, que dura apenas unos segundos. Es una escena que el ser humano no puede retener, porque al tener un mes de vida, no puede tener ese recuerdo. Es una imagen, cuando yo tenía unos días de vida, con mi mamá que me está amamantando. Es una escena corriente ahora, pero verla después de 74 años... cuando muy pocos usaban el cine. Ahora sí, todo el mundo la puede hacer, pero ver una escena de esas, que la memoria humana no puede retener, después de muchos años, no creo que haya nada más hermoso en el mundo.

La donación

Las cámaras fotográficas y elementos que usaba mi padre, lo hemos donado al museo histórico y ahí se ha levantado una sala dedicada a todo ese material, con fotografías que también hemos donado. Personalmente muestro a los escolares imágenes fílmicas de la historia de Santiago de la primera mitad del siglo veinte. Pienso que es el período que en la provincia hubo grandes realizaciones y desde luego cambió el modo de vida de los santiagueños. En esos cincuenta años Santiago fue muy rico en experiencias, actividades y concreciones. Se concretaron el teatro 25 de Mayo, el Puente Carretero, la Costanera, hubo grandes obras como la escuela Del Centenario, el hospital Independencia. Y después el estilo de vida, les recalco a los chicos cómo era la vida en Santiago: la tranquilidad, la cultura que reinaba en esa época. Hay que recalcar que no todo lo nuevo es bueno. Mucha gente dice que hay que actualizarse.

Digital
La fotografía digital es algo que a mí personalmente me sorprendió. No podía creer que la firma Kodak dejara de fabricar los rollos de película. El dueño de Kodak, George Eastman fue el creador del rollo. Hasta esa época se usaba la placa de vidrio y él inventó el rollo. Se podría parangonar a George Eastman con Henry Ford. Ford, que quería que toda la gente tuviera un auto. Y Eastman que todo el mundo sacara fotos. Entonces las primeras cámaras eran lo más fácil de hacer “usted apriete el disparados, nosotros hacemos todo el resto”. Las cámaras ya venían con el rollo incorporado, uno tomaba las 20 ó 3o fotos, las entregaba al laboratorio que las revelaba y lo volvían a cargar. Eso puso la fotografía en manos de todos los aficionados.

Retoque
Ahora existe la posibilidad que antes estaba reducida a los profesionales, en cuanto al retoque. El retoque lo hacía antes una persona muy especializada para obtener un brillo en un ojo o eliminar una sombra indeseable, se iba raspando la emulsión, un trabajo artesanal engorroso. Ahora está el “Photoshop”, que soluciona todos los problemas, por supuesto que hay que usar una computadora, pero ahora están al alcance de los chicos. Eso permite mejorar las fotografías, pero se presenta el caso de que una fotografía puede no reflejar la realidad: en un partido de fútbol la pelota la puedes poner donde quieras. Eso genera el problema de saber si la fotografía puede usarse como prueba legal en un juicio, como se hacía antes con los negativos.