8 de agosto de 2008

Narrativa catamarqueña


Hilda Angélica García (*)


Un género que oscila entre quienes tienen una real valía y los que todavía buscan notoriedad.

Herederos de grandes narradores del Siglo XX como Carlos B. Quiroga en "La raza sufrida" o Luis Franco en sus "Cuentos orejanos", los escritores catamarqueños de nuestro tiempo transitan la novela y el cuento con tono dispar.
Tierra de poetas y de larga tradición teatral, Catamarca ha dado al mundo altos exponentes de la poesía y de la dramaturgia, siendo la narrativa el género menos frecuentado por los autores de la provincia. Líneas temáticas que alternan lo regional con lo universal, escenarios rurales y ámbitos urbanos; personajes comunes y adalides históricos como Felipe Varela, pueblan este espacio literario donde se destaca la obra de Jorge Paolantonio, por la proyección que alcanzara en el país y fuera de él.
En la última década la bibliografía catamarqueña se acrecentó con algunos libros de narrativa de real valía. María del Rosario Andrada- reconocida poeta- publicó "Las tres caras de la herejía", conmovedores relatos testimoniales de la Inquisición. Con lenguaje poético y cuidado manejo del género, César Vera Ance cuenta "Cuando se fueron los pájaros y otros cuentos", "Concierto de amor para piano y armónica" (novela) y "Trece burbujas en la espuma y la charca" (Cuentos, Premio Municipal de Literatura). Víctor Russo y Rodolfo Vargas Aignasse han centrado sus novelas en el legendario personaje de Felipe Varela, titulando sus obras "La revolución posible" y "La revolución inconclusa", respectivamente. Arnaldo Raúl Molina ha elegido la novela y el relato para sus libros "De un sueño lejano y bello", "Once veces Catamarca" y "El Señor de Baduna".
Jorge Paolantonio, catamarqueño residente en Buenos Aires, entra de lleno al terreno de la ficción con "Año de serpientes", nouvelle que halla eco en la crítica que valora el hábil manejo de asociaciones y el fluir de la memoria para subrayar aciertos anecdóticos de infancia y adolescencia. Calificado de "libro estupendo por su manejo discursivo donde brilla la oralidad".
Con su segunda novela, "Ceniza de orquídeas", Paolantonio, según Vicente Batista, ya se ha convertido en un artesano que traza un incomparable fresco de la Argentina a comienzos del siglo XX. El dramaturgo norteamericano Eugenio O` Neill no es sólo su protagonista: la grandeza, la fuerza y el desgarro de sus mayores tragedias parecen alumbrar a esta novela, que obtuvo para su creación la Beca del Fondo Nacional de las Artes, fue finalista del Premio Planeta (año 2000) y gana el Primer Premio Municipal de la ciudad de Buenos Aires del presente año. En "Ceniza de orquídeas" con riqueza de sucesos y orfebrería en la recreación, el lector accede a una historia inolvidable donde, en particular, brillan los personajes femeninos.
En "Algo en el aire" (Seix Barral, 2004), finalista del Premio Latinoamericano Planeta de 2003, Jorge Paolantonio construye un símbolo que remarca su convicción de no dejar jamás de lado sus orígenes provincianos y el amor profundo por sus tipos y personajes así como el registro constante de su oralidad. En esta novela Paolantonio trabaja con un material que conoce cabalmente y así le imprime un ritmo que parece acompañar la respiración de sus protagonistas, o sea todo un pueblo- que bien puede ser Catamarca aunque el autor jamás la nombre en forma directa. La novela apunta a desnudar, y lo logra, los entramados de una sociedad que presiona y asfixia. Y ese algo que flota en el aire se tensa hasta explotar en finales inesperados, hasta tragicómicos y del mejor cuño.
El mito ancestral y la diversidad de los registros lingüísticos son también protagonistas fundamentales en toda la prosa de Paolantonio. El autor conoce cabalmente la psicología de cada uno de sus retratados. Tanto en su poesía como en su prosa y su dramaturgia, es su ojo piadoso el que se encarga de salvar a sus entrañables criaturas y de castigar la dañosa malidicencia. El resultado, en realidad, conmueve. Las mencionadas obras de Paolantonio son una saga que reafirman la valía de este autor como uno de nuestros más polifacéticos y lúcidos creadores.
A este ligero panorama de la narrativa catamarqueña actual, nos sumamos quienes recogiendo el legado de nuestros ancestros hemos plasmado en libros historias que son patrimonio del pueblo: relatos, leyendas, sucedidos.
Desde Carlos B. Quiroga a Jorge Paolantonio, sin soslayar a Joselín Cerda Rodríguez- fallecido hace unos años y autor de doce libros- el género narrativo en Catamarca ha oscilado entre los importantes escritores mencionados y los que día a día intentan alcanzar notoriedad.


(*) Especial para El punto y la coma desde Catamarca.