9 de agosto de 2008

Política educativa

Sergio Pereyra

Si el conocimiento es siempre una construcción del sujeto, entonces no vamos a tener acceso serio a la historia, a la verdad acerca de la naturaleza del hombre, sino que sólo vamos a estar utilizando instrumentos críticos que tienen, además, un valor de poder.
Me interesa destacar el verbo "redefinir" pues mediante este texto uno puede interrogarse acerca de cuál es la idea, la filosofía o la ideología que está detrás de las reformas de la educación de las cuales la Argentina ha sido un campo de experiencias
En este texto se hace referencia a la reforma de 1994, cuando se aplicó la Ley Federal de Educación y se advierte que esa reforma se habría quedado a mitad de camino porque el ideal de sus impulsores no era una reforma sino una transformación.
Lo que estos cambios educativos se proponen es transformar la realidad transformando la mentalidad de los docentes y luego de los alumnos. Transformar la mentalidad a través de un cambio del lenguaje. Pero no es inocente este cambio del lenguaje.
Podemos plantearnos que existe una ideología que desea producir un cambio social y político a través de los cambios en el sistema educativo nacional.
El conocimiento es considerado como una construcción, como una elaboración, como un producto. No es la manifestación de la realidad a la inteligencia del hombre, porque pareciera que la realidad no es inteligible, sino que el objeto del conocimiento es algo que procede de la inteligencia humana al modo de una construcción de esquemas para aproximarnos a ella de tal manera que no existe la realidad objetiva, sino que existen interpretaciones provisionales que están siempre en pugna entre si.
Porque la realidad es una construcción del sujeto.
Podemos pensar con inquietud qué va a ser de la transmisión de conocimientos en la escuela argentina, si una generación entera de docentes se forma según esta ideología. Si el conocimiento es siempre una construcción del sujeto, entonces no vamos a tener acceso serio a la historia, a la verdad acerca de la naturaleza del hombre.
Porque otra cosa muy notable es que aquí se asume que el conocimiento es poder. No existen verdades objetivas ni valores objetivos que funden la ética.
Tendríamos que pensar seriamente sobre esto y tendrían que pensar en particular aquellas personas implicadas en la educación: los directivos de los colegios, los maestros y profesores a los cuales se pretende "redefinir". Pero no solo en los estatales sino también en los privados.
Estos cambios parecen imperceptibles, pero van trazando una línea. A veces advertimos, con razón, que las indicaciones que llegan de los círculos educativos oficiales son abstrusas e inaplicables. Pero estas orientaciones ideológicas, que ya fracasaron en el anterior ciclo de reformas, reaparecen ahora con nuevo aliento.
-¿Por qué infiltrar y corromper el sistema educativo?
Alfredo Sáenz en su obra "Gramsci y la revolución cultural" nos dice….
"se considera que ha ganado una gran batalla cuando se logra la defección de un intelectual, cuando se conquista un teólogo traidor, un profesor traidor, traidores a su cosmovisión…No será necesario que estos "convertidos" se declaren marxistas; lo importante es que no sean enemigos, son potables para la nueva cosmovisión.
De ahí la importancia de ganarse a los intelectuales tradicionales, los que, aparentemente colocados por encima de la política, influirán decisivamente en la propagación de las ideas, ya que cada intelectual (profesor, periodista, o sacerdote) arrastrará tras de sí a un número considerable de prosélitos."
El magisterio en nuestra escuela primaria y secundaria ha sido degradado tanto en su autoridad y su prestigio como económicamente incluido su la disciplina.
Los programas, desde los primeros años – en cursos con 40 a 50 alumnos imposibles de manejar - cada vez suman más materias, pero pierden las bases más importantes como son matemática y lengua. Los niños llegan a 4to y 5to grado con problemas de lecto-escritura, interpretación de textos, redacción y desprovistos de los más elementales conceptos de la historia patria y su tradiciones.

Del ciclo secundario, nos eximen hacer cualquier comentario los resultados de los exámenes de ingreso a las universidades.
El niño y el joven carecen de modelos a seguir o mejor dicho se los han cambiado por personajes "revolucionarios sociales", artistas y deportistas con graves problemas de conducta personal y otros que hacen gala del homosexualismo, la promiscuidad y la droga, mostrando que todo es válido para lograr el pobre objetivo de "ser famosos" por unos días.
En cuanto a la educación superior oficial -totalmente laica – desde 1983 se ha puesto en marcha una suerte de ética para atender a la formación como ser humano de los futuros profesionales. Para ello se impuso la ética de la Solidaridad, basada en los Derechos Humanos que, es manejable y operable según lo determine el poder o los intereses del partido de turno.
Esta unilateral formación humana de los profesionales es uno de los logros más preciados de la "Guerra Cultural" dado que, esa malformación, producirá un efecto multiplicador en aquellos que pretenden ser la futura clase dirigente del país.
Persistentemente, los gramscianos explican que en la educación no tiene cabida la excelencia, la disciplina y el sentido teísta. Por ello se subalterniza al maestro y enaltece a los alumnos y no docentes en sus derechos, es decir: "horizontalizan". Nada en este campo resulta puramente técnico educativo o pedagógico, todo tiene connotación fuertemente política.
Nuestro país tiene el triste privilegio de contar con un millón y medio de jóvenes que no trabajan ni estudian ¿Qué va a ser de sus vidas?,. ¿Como se integrarán a un mundo donde el futuro es el conocimiento?, ¿Podrá contenerlos la sociedad?, ¿O serán "mano de obra" fácilmente manejable por trasnochados ideólogos o políticos inescrupulosos?