14 de agosto de 2008

Viento norte


Graciela Alicia López

Quien no conozca mi provincia no puede hablar del viento norte.
Es un viento prolijo que alisa el piso de tierra, se lleva todo, no deja nada, se mezcla en los cabellos, caldea las espaldas y sigue. Cuando cansado de soplar como un monstruo enorme, agotado se echa en el suelo, mirando aburrido el horizonte se queda dormido. Mientras, el agua de los pozos se ha secado y el barro en el fondo está cubierto con una suave gamuza blanca. Viento seco, con fiebre, de animales cansados.
(Si algo tienen de malo los malos es que cuando los sorprende el dolor están indefensos).

XIX
Una de las cosas que más deseo es estar casada con un empleado de banco siendo directora de la escuela normal y a la hora de la siesta eructar y pasear en combinación delante de él, sin recelo, olvidada. Esto será como estar muerta o quizás haberlo vivido todo ya. Misterio insondable de nuestra galaxia.
Peor es escribir irremediablemente poesía y sufrir los atardeceres que ya son como millones y querer decirles todavía sabios consejos a los hijos y tenerlo todo embebido de pensamientos. A esta altura extraño vivir bajo los puentes, despertar con el rocío y poner en una lata todas las palabras para que se las lleve el río.

XXXI
Cuando entregamos el lenguaje no sabemos cuántas cosas estamos entregando, hasta corremos el peligro de que nuestros hijos se cuelen por ese andamio y vuelvan para atrás. Es preciso pulir palabras, rescatar las que nombran sentimientos y volver a intentarlas. Inventar nuevas formas con las viejas letras. No detenerse en las profesoras de castellano porque ellas vuelven hacia atrás. Atreverse y talar los árboles para que vuelvan a brotar, desterrar los verbos imprecisos o encontrarles la precisión. Dar aullidos a la luna debe de verdad tener un sentido y no perderse en la fría noche iluminada. Las mesas de café deben de tener su desagravio, el servicio militar ser al estilo de Güemes y volver a las pantallas grandes de los cines de barrio y con esos grises, opacos horizontes, como en tierra de nadie, largar las barajas en la mesa y hasta que el cansancio no tome a las palabras no darles de baja.
Del libro "Kilómetro mil ciento treinta y siete".


Pencas con alma
Las obras del programa cultural "Cardones con alma" son exhibidas al público en tres museos de la ciudad de Salta, confirmó la fundación Alegría, organizadora de este ciclo. Los lugares donde quedaron instaladas las piezas son Casa Uriburu (Caseros 417), con 10 obras, de Bellas Artes (Florida 20), 15 cardones, y el Museo de la Ciudad (Florida y Alvarado), con 15 obras.
"Cardones con alma" es una iniciativa patrocinada por la Secretaría de Cultura de la Provincia a beneficio de esa fundación. Consistió en una convocatoria de artistas que plasmaron su obra sobre maquetas de cardones, para luego ser exhibidos en distintos espacios dentro y fuera de la provincia.
Las obras fueron apadrinadas por empresas del medio y los fondos recaudados se donaron a la fundación Alegría para contribuir con sus tareas sanitarias con grupos de menores recursos. www.cardonesconalma.org.ar.

En pluma ajena
El diario El Liberal del domingo 5 de agosto en un dossier que firma Martín Brao, publicó la nota "Los comienzos de la fotografía en Santiago", extraída del número de abril de esta revista. Esto probaría dos cosas, primero que a nadie se le cae nada por nombrar esta revista y segundo que la importancia de la figura de Nano Gigli sobrepasa cualquier celo que pudiera existir entre publicaciones hermanas.