4 de agosto de 2008

Pioneros y actuales


Carlos Villavicencio (*)

Roberto Delgado, hijo del escultor Rafael Delgado Castro, Absalón Argañarás, Carlos Sánchez Gramajo, Alfredo Gogna, son los pioneros de una larga camada de pintores y escultores que siguieron sus lineamientos o se apartaron de los cánones clásicos.

Las artes plásticas de Santiago del Estero nacieron, al decir de Clementina Rosa Quenel "en la época de montoneras y caudillos" y uno se acuerda inmediatamente de ese pintor y militar que fue Felipe Taboada, alternando su azarosa vida entre las batallas y desensillando su caballo, envainar la espada y tomar los pinceles en los momentos de paz y sosiego.
Pero, ha pasado el tiempo y mucha agua ha corrido bajo el puente. Si se piensa en términos de décadas, se estima que la generación del 70, con mayoría de egresados de la entonces academia nacional de bellas artes del norte "Juan Yaparí", se encontrará a Rafael Ingrata, Nelly Orieta, Chicha Correa, Olga Correa de Álvarez, Amelio Ortiz, Rosa Comán, Carlos Villavicencio, Adela Llugdar, Graciela Goñi, María Delia Pernigotti y otros. Es una lista larga (que teme no nombrar a algunos), que bebieron directamente de los pioneros, maestros, en su mayoría autodidactos, que iniciaron la enseñanza artística en la provincia. Ellos son Roberto Delgado, hijo del escultor Rafael Delgado Castro, Absalón Argañarás, Carlos Sánchez Gramajo, Alfredo Gogna.
El protagonismo de la academia de bellas artes fue importante, sumado al museo de bellas artes "Ramón Gómez Cornet". Fueron proverbiales en aquellos primeros artistas, el amor entrañable al terruño y todo lo que significaba -y significa- la enseñanza académica. También se sumarían otros profesores como Carlos Incarnato, Roberto González Mir, Juan Carlos García, egresados de Tucumán.
Es precisamente en este ámbito o en el paso por la escuela, con la influencia de los maestros, que las primeras generaciones marcaron en forma indicativa pero relativa, la generación de artistas, pintores, escultores o grabadores que surgieron en Santiago.
La generación de los 80 al 90, a pesar de que conserva algunos significados similares, la forma es distinta y empieza una ruptura de la forma tradicional, especialmente influida por el expresionismo y la abstracción geométrica o la abstracción que cultiva el maestro Alfredo Gogna. De la que surgieron Mario Martínez, Ricardo Touriño, Rafael Touriño Cantos, Luis Garay Estevenez, Alejandro Díaz, a los que se sumaron Ángel Emilio Garay y Rodolfo Soria. Y, por supuesto otros jóvenes artistas y nuevos egresados, unos cuarenta, que exponen y concursan.
Con el auge de concursos y salones, se produce al arribar el nuevo siglo, una ruptura, ya que los artistas son atraídos por otras tendencias, como performances, instalaciones, arte conceptual, en detrimento quizás de las técnicas tradicionales tanto de la escultura como de la pintura. Así, un gran número nuevos de artistas que surgen en la década del 80 y 90, más otros que ya lo eran, se convierten para hacer obras con eclecticismo de formas, estiles y técnicas que están haciendo eclosión actualmente.
Pareciera que ante una evidente crisis de la imagen en el arte, los artistas vuelven a un individualismo y estilo que no reconoce fronteras ni adhesiones duraderas. Hay nuevas expresiones nacidas en centros lejanos, ávidas de lo mediático y del afán de marketing de América del Norte y Europa.
La búsqueda del estilo personal, original es difícil y parece agotarse. Sin duda será una pausa que seguramente anuncia un nuevo comienzo, ya sea figurativo o no figurativo. Mientras, coexisten en el tiempo y en Santiago.
El tiempo dirá solamente que los artistas santiagueños quieren trascender su significado y su mensaje contemporáneo, acorde con los problemas de una provincia que todavía tiene mucho que ofrecer.

(*) Especial para El punto y la coma.